Macrogranjas porcinas y su amenaza a la salud y al ambiente

Acuerdo China – Argentina para producir millones de toneladas de carne de cerdo

El Ministro Felipe Sola y su Secretario de Relaciones Económicas Jorge Neme avanzan en un acuerdo con China asegurando que Argentina es pionera «en el cuidar ambiente» y en esa línea se apoyan en los trabajos de Aapresid que envenenan a mas de 12 millones de compatriotas con sus fumigaciones de agrotóxicos. Aquí información sobre los peligros de las macrogranjas porcinas.

En 2018 China sufrió un fuerte brote de Peste Porcina Africana producido por el virus Influenza G4 EA H1N1 altamente contagioso en los cerdos (y que podría mutar para infectar humano). Para evitar su propagación en ese país, se estima que se habrían sacrificado aproximadamente entre 180 y 250 millones de cerdos, perdiendo más de 20 millones de toneladas de producción. Su consumo interno ronda los 54 millones de toneladas por año y calculan que tendrán déficit de carne de cerdo para proveer a su población por al menos 8 años.

En este contexto, el 6 de julio pasado la cancillería argentina difundió la comunicación entre el Ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Felipe Solá, y el Ministro de Comercio de la República Popular China, Zhong Shan, donde se anuncia una “asociación estratégica” entre ambos países, referida a la producción de carne porcina y se anuncia una “inversión mixta entre las empresas chinas y las argentinas” para “producir 9 millones de toneladas de carne porcina de alta calidad”, lo que “le daría a China absoluta seguridad de abastecimiento durante muchos años”.

Argentina cuenta actualmente con 395.000 madres que generan 750.000 toneladas de carne y exportamos 40.000 toneladas por año.  Llegar a exportar 9 millones de toneladas requiere multiplicar la capacidad de exportación en más de 200 veces.

Según Clarín el memorándum contempla una primera etapa de 3 años con la generación de 20 macrogranjas de cerdos que implica una inversión de 2.700 millones de dólares para generar exportaciones por US$ 2.000 millones por año.

Una segunda etapa contempla una inversión a ocho años que llegaría a US$ 27.000 millones con 200 macrogranjas tecnificadas y exportaciones hasta por US$ 20.000 millones por año (recordemos que las ventas por granos y aceites a China actualmente no superan los 10.000 millones por año).

Una verdadera trasformación agropecuaria  parece acercarse a nuestras  tierras y para comenzar a comprender la amenaza sanitaria y ambiental es que reproducimos este estudio de la doctora española Ángela Prado Mira, titulado: Riesgos para la Salud Pública relacionados con la instalación de Macrogranjas Porcinas.

A España se han trasladado la producción porcina de países como Holanda  o Dinamarca donde la población exigió controles muy estrictos al manejo de estas macrogranjas por sus efectos ambientales y sanitarios y la Dra. Prado describe los principales impactos que sufren en su país.

IMPLICACIAS PARA LA SALUD HUMANA

LAS ZOONOSIS o enfermedades de los cerdos que afectan humanos

Los cerdos son considerados potenciales reservorios para las nuevas enfermedades humanas y han sido implicados en la reciente aparición de la pandemia de gripe H1N1 entre otros.

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La industria moderna de la cría del cerdo y el comercio internacional favorecen la transmisión y propagación de muchos agentes infecciosos. Existen un gran número de enfermedades del cerdo que pueden ser transmitidas a los humanos y en los últimos años se ha visto que algunos virus son capaces de saltar la barrera interespecie.

Entre las zoonosis relacionadas con el ganado porcino, cabría destacar:

-Encefalitis japonesa. La encefalitis japonesa es una enfermedad transmitida mediante la picadura de mosquitos que produce encefalitis grave en equinos y humanos, y causa en el ganado porcino camadas reducidas y a menudo encefalitis congénita. Es la encefalitis vírica más importante en Asia y se calcula que ocasiona al menos 50 000 casos al año, principalmente en niños menores de 10 años, y produce alrededor de 10 000 fallecimientos y 15 000 casos que sufren secuelas neuropsiquiátricas a largo plazo. Están especialmente expuestos los criadores de cerdo y sus vecinos, en áreas endémicas en un radio de 2 km.

-Encefalomiocarditis. La encefalomiocarditis viral del cerdo es una enfermedad infectocontagiosa que puede tener una repercusión muy importante en el ganado porcino, ciertos animales y en la especie humana.

-Hepatitis E. Algunas cepas circulan entre el ganado porcino y se transmiten esporádicamente a las personas por contacto directo o por el consumo de alimentos procedentes de ellos. También es posible la transmisión indirecta por contacto producida a través de la exposición a purín de cerdo infectado con el virus. Las hepatitis E que suceden en nuestro medio no suelen presentar gran trascendencia clínica, exceptuando los casos puntuales de hepatitis fulminante y de infecciones crónicas en pacientes inmunodeprimidos o trasplantados. Los casos autóctonos de hepatitis E están aumentando en los últimos años.

-Influenza porcina. Los virus de la gripe humana pueden ser trasmitidos a los cerdos por personas que estén en contacto directo con ellos y también a la inversa. El cerdo es capaz de desarrollar nuevos virus influenza al infectarse por otros virus porcinos, aviares y/o humanos.

-Enfermedad de Aujeszky. La Enfermedad de Aujeszky está producida por el Herpesvirus porcino tipo I y cursa con un cuadro clínico nervioso, respiratorio o reproductivo dependiendo de la cepa del virus, la edad del animal y la dosis infectiva. La morbilidad y mortalidad en brotes epidémicos es muy alta, sobre todo en lechones y animales de cebo, causando abortos en una alta proporción de hembras que estén gestantes en el momento de la infección.

-Rotavirus (tipos A-B-C). La infección por rotavirus está ampliamente distribuida en cerdos en todo el mundo, observándose más frecuentemente en cerdos de 1 a 4 semanas de edad y permaneciendo el virus en las heces hasta tres semanas después de la infección. Los virus del grupo A son los más comunes y se asocian con la gastroenteritis en diversas especies de mamíferos y aves, el grupo B se asocia con brotes en adultos en Asia y el grupo C es responsable de casos esporádicos de diarrea en niños en todo el mundo. Clásicamente se consideraba que los rotavirus porcinos solo infectaban a esta especie, pero en los últimos años, los rotavirus B y C se han relacionado con episodios de diarrea en cerdos y humanos en Brasil y otros países de Europa.

-Norovirus. Las infecciones por Norovirus (virus tipo Norwalk) ocurren durante todo el año y causan enfermedad en todas las edades. La enfermedad en general es leve, pero también se dan casos graves que ocasionan incluso la muerte del individuo, especialmente en grupos de riesgo como ancianos o inmunodeprimidos. Se ha señalado que la transferencia de virus animales a los humanos pudiera producir una infección más grave. Se desconoce el modo de transmisión, se cree que puede relacionarse con la ingesta de carne de cerdos infectados

-Sapovirus. Son importantes patógenos entéricos que pueden causar diarrea en humanos, cerdos y visones. Algunas cepas porcinas han mostrado relación genética con el ser humano, lo cual sugiere la posibilidad de circulación del virus entre humanos y cerdos. La más alta prevalencia se ha encontrado en lechones entre 2 a 8 semanas.

La Salmonella. La Salmonella es la causa mayoritaria de intoxicaciones alimentarias en España. Salmonella typhimurium se asocia con diarrea en cerdos jóvenes y con gastroenteritis en el hombre. Se transmite a través de la vía oral, por contacto con heces de animales infectados. La Salmonella es resistente al pH del estómago y a las sales biliares y coloniza el intestino delgado invadiendo los ganglios linfáticos mesentéricos, provocando una infección localizada. Así, la carne del ganado porcino se presenta como uno de los reservorios fundamentales de infección en el hombre.

-Escherichia coli. Algunas cepas de E. coli productoras de toxinas, llamadas vero-toxinas o toxinas de tipo shiga, pueden causar cuadros gastrointestinales graves en el ser humano. Los cerdos pueden ser reservorio de esta bacteria, sin presentar enfermedad, pero eliminando las bacterias por las heces. Éstas sobreviven durante meses en el estiércol y purines contaminando las aguas superficiales (bebida y riego) y la superficie de las tierras de cultivo. Las bacterias pueden transmitirse al hombre a través de los alimentos por una inadecuada higiene en las granjas, por contacto directo con animales o a través de la transmisión persona a persona, sobre todo en el ámbito familiar, escolar y de centros de atención de personas.

-Equinococosis-hidatidosis. La hidatidosis humana es endémica en España (y en Argentina). El cerdo es un hospedador intermedio en el cual se desarrolla la forma larvaria. La puerta de entrada en el ser humano es la vía oral, a través de la ingesta de los huevos, en forma de alimentos o bebidas, especialmente aguas contaminadas.

-Taenia solium- cisticercosis. También endémica en España, la taeniasis es el nombre de la infección intestinal causada por gusanos adultos y la cisticercosis es el nombre de la infección de tejidos (además de intestinal), causada por la larva del gusano. La parasitación ocurre por consumo de carne de cerdo cruda o parcialmente cocida.

-Trichinella spiralis. Gusano intestinal redondo cuyas larvas pueden migrar del sistema digestivo y formar quistes en varios músculos del cuerpo. La prevalencia general de la triquinosis en los cerdos destinados al consumo humano es baja y suele darse en animales criados en sistemas poco controlados.

 -Toxoplasma. La toxoplasmosis es una enfermedad zoonótica que infecta a humanos y que se relaciona con la ingesta de carne de cerdo cruda o poco cocinada.

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OTROS VECTORES DE INTERÉS

Las moscas.

La presencia de moscas en las granjas de cerdos puede actuar como vector de transmisión de enfermedades. La acumulación de purines hace que la presencia de moscas y otros insectos en las granjas porcinas sea algo normal. Las moscas no son tan sólo una molestia; son portadoras de enfermedades que plantean un serio riesgo sanitario a personas y animales. Las moscas no picadoras provocan una irritación continua al alimentarse de las secreciones de los ojos, nariz y pequeñas heridas de los animales domésticos. Esto les distrae de comer, causando una reducción en el crecimiento y productividad. Las moscas no picadoras pueden actuar como vectores mecánicos de un amplio abanico de patógenos, y se han relacionado con la transmisión de más de 65 enfermedades en seres humanos, incluyendo multitud de enfermedades entéricas, fiebre tifoidea, disentería, poliomielitis, enfermedades oculares, carbunco, tularemia, lepra y tuberculosis. Cuando las poblaciones de moscas alcanzan proporciones de plaga en zonas próximas a núcleos humanos y rurales, sobre todo en presencia de un caldo de cultivo propicio como pueden ser los vertidos de purines, representan un serio riesgo sanitario y ambiental importante para la comunidad.

Los mosquitos.

Los purines son focos de proliferación de mosquitos, de la especie común, de sus variantes y de la especie tigre (aedes albopictus). Se ha confirmado la presencia extendida del mosquito tigre asiático en las provincias del litoral oriental español (Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia). Este mosquito puede transmitir enfermedades como el ‘zika’, el dengue y el ‘chikungunya’, todavía no documentadas en el territorio español. El mosquito tigre suele picar en las zonas más próximas al suelo, y es atraído entre otras cosas por el sudor y los olores fuertes. Los excursionistas y caminantes, entre otros, cerca de las balsas de purines o en terrenos ricos en purines deben tomar precauciones.

Los roedores.

Los roedores causan graves daños en las explotaciones porcinas, comprometiendo la seguridad agroalimentaria, deteriorando las instalaciones y poniendo en riesgo la salud pública, ya que son portadores de enfermedades que afectan al hombre y a los animales (salmonelosis, toxoplasmosis, leptospirosis, triquinosis, parasitosis, etc.). Los roedores son eliminados del interior de las instalaciones porcinas, sistemas de saneamiento y otras estructuras interiores, pero en la red de alcantarillado o en las conducciones de purín el criterio es menos restrictivo. Las ratas a menudo viven en las granjas porcinas porque ahí tienen fácil acceso a alimentos. Los roedores actúan también como vectores o reservorios de muchas enfermedades a través de sus ectoparásitos, como pulgas, garrapatas, piojos y ácaros, y de los mosquitos.

RESISTENCIA A LOS ANTIBIÓTICOS

Para acelerar la ganancia de peso en los animales y prevenir enfermedades, muchas granjas de cría intensiva suministran antibióticos a los animales. Entre 2001 y 2009, el consumo de antibióticos en la producción animal sufrió un aumentó de 45%, y más del 80% de los antibióticos recetados fueron utilizados en el sector porcino. Si se administran antibióticos de forma indiscriminada a los animales destinados al consumo humano, estos animales desarrollarán cepas comensales resistentes a los antibióticos, que posteriormente podrían pasar al ser humano a través de los diferentes productos alimentarios. Es decir, la propia flora comensal del animal se vuelve resistente a la acción de la mayor parte de los antibióticos de uso común, y cuando el ser humano consume la carne, por diferentes mecanismos, estas bacterias multirresistentes podrían causar enfermedad en el individuo.

En España, los antimicrobianos betalactámicos, y los macrólidos son los más usados durante la lactancia del lechón en producción porcina. El uso de antibióticos macrólidos en animales comestibles se ha relacionado con el desarrollo de cepas resistentes a macrólidos entre la flora bacteriana del propio animal. A modo de ejemplo, esto podría ocurrir en el caso de la bacteria Campylobacter, que habita de forma común el tracto intestinal de animales alimenticios y en el hombre puede producir infección gastrointestinal y otras enfermedades más raras, como el síndrome de Guillain Barré. La carne del animal se convertiría así en una posible fuente de Campylobacter y las personas que consuman la carne derivada de animales tratados con macrólidos podrían adquirir infecciones por Campylobacter resistente a macrólidos y no responder así al tratamiento que de manera habitual se le administraría a la persona infectada.

Las bacterias comensales encontradas en el ganado con frecuencia están presentes en productos cárnicos frescos y pueden servir como reservorios de genes resistentes que podrían potencialmente transferirse a organismos patógenos en humanos. Debido a que el proceso de digestión de los animales no degrada todos estos medicamentos, los residuos de los antibióticos pueden ser transferidos al ambiente cuando el excremento es rociado sobre tierras agrícolas, y han sido encontrados en el suelo y en la superficie del agua cerca de las granjas porcinas de cría intensiva.

En 2006 la Unión Europea prohibió el uso de antibióticos como agentes promotores del crecimiento del ganado, pero se siguen utilizando de forma profiláctica para prevenir enfermedades. En general, la ganadería industrial utiliza muchos más antibióticos que la medicina humana, y se trata de antibióticos estructuralmente similares a los empleados en humanos. En 2014, un tercio de todos los antimicrobianos utilizados la Unión Europea en ganadería fueron vendidos a España. Si no se resuelve el problema de la resistencia antibiótica, encontraremos en el futuro más muertes en personas por bacterias mutadas e inmunes a cualquier antibiótico que por cáncer o por accidentes de tráfico.

En 2014 el consumo de un antibiótico llamado colistina, alcanzó los 36 miligramos por kilo de carne producida, el triple que Alemania y hasta siete veces el máximo recomendado por Europa, según los últimos datos disponibles del 25 proyecto ESVAC (proyecto de ámbito europeo de recogida y evaluación de datos sobre la venta y el consumo de medicamentos veterinarios que contengan en su composición antibióticos como principio activo). A pesar de las iniciativas gubernamentales, a día de hoy la administración de antibióticos en animales no está sujeta a un control real en nuestro país. El Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos apunta la necesidad de tecnificar la recopilación de datos de consumo mediante una receta electrónica veterinaria y contempla también recoger información por especies y granjas. Sin embargo, a día de hoy, la recogida no es obligatoria.

LA SALUD DEL TRABAJADOR

Otro tipo de consideraciones hay que establecer en cuanto a la incidencia de eventos adversos en los trabajadores de las granjas. Los trabajadores de las granjas intensivas están expuestos regularmente a la inhalación de partículas y gases, como el amonio y el sulfuro de hidrógeno, a concentraciones que pueden resultar peligrosas. Las partículas en suspensión provienen de diferentes fuentes, incluyendo materia fecal seca, alimentos, la caspa y células de piel de los animales, hongos, polvo, y endotoxinas bacterianas, y pueden ser inhaladas durante la respiración normal por los humanos.

La combinación de gases y partículas es distinta en cada granja y depende de la especie de animal que se cría, del tipo de alimentos que utilizan, del método de ventilación y de las prácticas de manejo y almacenamiento de estiércol, pero es difícil negar ciertos efectos sobre la salud humana. De hecho, un importante porcentaje de los trabajadores de las granjas porcinas sufren uno o más síntomas de irritación o enfermedad pulmonar crónica.

El amonio es un gas que se produce en las grandes acumulaciones de orina y estiércol en las granjas de cría intensiva, y que puede producir irritación ocular y problemas respiratorios, además de dañar el sistema ciliar y facilitar así la inhalación de partículas en suspensión. El sulfuro de hidrógeno es un gas que se genera principalmente a partir del estiércol líquido. La exposición repetida a bajas concentraciones de sulfuro de hidrógeno puede causar síntomas como resequedad de la piel, irritación de los ojos, náuseas, trastornos cardiovasculares, dolores de cabeza y tos crónica.

IMPLICANCIAS AMBIENTALES

En este tipo de granjas la alimentación de los cerdos se basa, en su mayor parte, en piensos compuestos fundamentalmente por soja en forma de pellet o harina. La soja se importa a España desde grandes plantaciones de Sudamérica, cuyo funcionamiento conlleva un grave impacto ambiental y social, la deforestación masiva y la pérdida de biodiversidad en zonas ecológicas del Amazonas. “El sector de la ganadería es probablemente la mayor fuente de contaminación del agua”, señala la FAO. La acumulación del exceso de nitratos en las aguas superficiales provoca un crecimiento desmesurado de algas y plantas acuáticas, cuya descomposición da lugar a una excesiva turbidez y a la muerte de numerosa fauna acuícola.

Los cerdos producen cuatro veces más desechos que los seres humanos y una instalación animal con una gran población de animales pueden fácilmente igualar a una ciudad pequeña en términos de producción de desechos.

En una macrogranja porcina, la cantidad de excremento normalmente excede la capacidad del terreno circundante para absorberlo, mientras que en las granjas tradicionales se combinan la ganadería con la agricultura, balanceando de esta manera el número de animales con la habilidad de los cultivos para absorber sus excrementos.

El problema de los purines

Los purines están formados por un material heterogéneo de color oscuro constituido por las deyecciones sólidas y líquidas, restos de alimentos del ganado y agua procedente del lavado de los establos. Las deyecciones sólidas están formadas por fracciones no digeridas de alimentos junto con constituyentes de origen interno, como jugos digestivos, células epiteliales, microorganismos y los productos de su actividad.

Los purines de las granjas porcinas de cría intensivos son almacenados usualmente en embalses, balsas, lagunas u hoyos, y de ahí vertidos a campos circundantes en los que se “emplea” como abono. Las prácticas contaminantes en España derivadas de la eliminación de los purines, con una legislación más laxa que otros países europeos en esta materia permite incluso rociar o inyectar los desechos mínimamente tratados (o incluso sin tratar) en los campos cercanos a las granjas, contaminando así el agua, el suelo y el aire.

Publicaciones científicas han identificado la relación entre el tamaño de la cabaña porcina en una zona determinada y las elevadas concentraciones de nitratos en las fuentes locales de agua.

A diferencia de las ciudades, donde los excrementos humanos se canalizan hacia las plantas depuradoras, los excrementos animales se lavan desde las naves donde los animales están encerrados hacia grandes represas. Estos enormes volúmenes de purín pueden filtrar su contenido o romperse, especialmente durante tormentas, vertiendo a los cauces de agua superficial o subterránea, liberando residuos y malos olores por el territorio.

El purín de estos embalses se emplea en campos de cultivo como fertilizante, pero cuando estas aplicaciones exceden la capacidad de los suelos para absorber los nutrientes (principalmente nitrógeno y fósforo) su exceso contamina acuíferos y ríos. Es frecuente leer en los medios locales noticias sobre municipios en los que se ha prohibido beber agua del grifo por alta concentración de nitratos. Recordemos que en 2015 el Gobierno de Aragón emitió 61 incidencias oficiales relacionadas con la calidad del agua debida a la contaminación por nitratos. En Cataluña la contaminación por nitratos supera el límite legal (50 mg/l) en el 41% de los acuíferos y existen problemas de acceso a agua potable en 142 municipios de los 947 municipios catalanes. En España se han documentado infinidad de vertidos y filtraciones ilegales de purines, problema intensificado desde 2014 por la cancelación del gobierno de las ayudas a las plantas de tratamientos de purines utilizados para co-generar energía. Diversas agencias ambientales han reportado vertidos ilegales a ríos o alcantarillado producidos en Cataluña, aunque los mismos se producen de forma incesante en toda España.

El amoniaco

El amoniaco proviene del nitrógeno excretado principalmente en la orina (85%) y en las heces (15%). Asimismo, la producción de dióxido de carbono y metano contribuye al efecto invernadero mundial.

España está obligada a introducir en el Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes aquellos valores que superen el umbral permitido de 10.000 kilos al año. En la última década, 2330 empresas de nuestro país se excedieron en sus emisiones de amoniaco a la atmósfera. De ellas, casi el 94% eran granjas (1.293 de cerdos para producción de carne, 537 de cerdas para reproducción y 356 para aves).

En 2010, la Agencia Europea de Medio Ambiente decretó restringir al máximo la emisión de cuatro contaminantes muy tóxicos, nocivos tanto para la salud humana como para la naturaleza, entre ellos el amoniaco. Durante varios años España ha incumplido el límite de contaminación por amoniaco. Es más, en el año 2013, el nuestro era el único país de Europa que no sólo no había reducido sus emisiones de amoniaco sino que las había aumentado en un 11% con respecto a 1990.

Se ha encontrado amoníaco en el aire, el suelo y en muestras de agua en sitios de desechos y vertidos peligrosos. En el aire cerca de los citados sitios, el amoníaco también puede encontrarse en forma de gas y disuelto en lagunas y en otros acúmulos de agua. Niveles altos de amoníaco se pueden producir cuando se aplican purines que contienen amoníaco o compuestos de amonio a terrenos agrícolas, y de esta manera provocar varios síntomas, en función de la concentración, tiempo de permanencia, temperatura ambiente, distancia al foco, susceptibilidad individual, etc.

Los síntomas derivados de la ingestión, contacto o inhalación del amoníaco pueden afectar muchas partes del cuerpo, y provocar tos, dolor torácico, dificultad para respirar, sibilancias, fiebre, lagrimeo, hinchazón de labios, mareos y pérdidas de conocimiento, dolor abdominal y vómitos.

El sulfuro de hidrogeno

 Supone un riesgo higiénico importante para los trabajadores durante el proceso de vaciado de los purines. El sulfuro de hidrógeno afecta directamente al sistema nervioso, produciendo parálisis respiratoria a concentraciones ligeramente elevadas. Al agitar los desperdicios o al extraer los purines de las balsas se libera rápidamente el sulfuro de hidrógeno. Teniendo en cuenta que se puede acumular fácilmente en zonas bajas, o con poca renovación de aire, se considera que existe riesgo de intoxicación en estas instalaciones. En el peor de los casos, tanto los animales como las personas llegan a perder el conocimiento y mueren en un período de tiempo relativamente corto después de la exposición a concentraciones elevadas.

Partículas causantes de olor y salud humana

Se ha encontrado relación entre el mal olor y la proliferación de casos de estrés y otras enfermedades en personas que viven cerca de estas explotaciones. Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Carolina del Norte y publicado en Environment Health Perspectives, demuestra que este tipo de granjas puede provocar incremento en la tensión arterial de las personas que viven cerca de estas explotaciones. Los olores pueden ser emitidos por fuentes fijas como los estercoleros, o fuentes difusas, como el esparcimiento de los purines en la tierra.

Se han identificado más de 40 compuestos químicos olorosos en el estiércol, los cuales se originan a partir de las fermentaciones anaerobias en el estiércol almacenado. La respuesta al olor en los seres humanos varía en relación a la concentración en el aire de las diferentes sustancias olorosas, el amoniaco, los compuestos orgánicos volátiles y el sulfuro de hidrógeno.

Según las distintas Leyes de los Parlamentos Autonómicos de Ordenación Urbanística y Protección del Medio debe haber una distancia mínima para estas nuevas explotaciones porcinas. En general, las explotaciones sin base territorial no podrán situarse a una distancia inferior a 1.000 metros de los asentamientos de población y a 250 metros de la vivienda más próxima. Cuando se trate de nuevas explotaciones con base territorial, la distancia mínima a los asentamientos de población y a la vivienda más aproxima será de 100 metros. Se intenta de este modo evitar problemas de salud a la población colindante o cercana.

La contaminaci{on del agua y su consumo

Además de su papel en la contaminación del agua a través de los purines, la crianza de ganado porcino de forma intensiva para consumo humano contribuye de muy diversas formas a la escasez de agua. Cada vez se emplea más cantidad de agua para actividades relacionadas con la industria del ganado, sobre todo en relación al consumo de los animales y las operaciones industriales de limpieza.

También el procesamiento de los productos animales requiere grandes volúmenes de agua y puede dar como resultado cantidades significativas de aguas residuales. Esto resulta en la disminución del nivel de los acuíferos en zonas en zonas con alta presión de consumo, deterioro ambiental y problemas relacionados con la salud pública a corto, medio y largo plazo. El término municipal de Brihuega (Guadalajara, Castilla-La Mancha) ha sido declarado por la JCCLM zona vulnerable a la contaminación por nitratos, con las restricciones y limitaciones al consumo de agua potable que ello conlleva.

El hecho de que el estiércol de porcino sea limpiado por el arrastre de agua no implica que cambien sus características agronómicas. Por tanto, su aplicación como abono órgano-mineral en los cultivos es una práctica agrícola recomendable, pero a veces el punto de saturación del suelo no se respeta. El exceso de nitratos en el suelo, que no es utilizado por las plantas para la síntesis de proteínas vegetales, puede llegar a las aguas superficiales o filtrarse a través del suelo y llegar a los acuíferos subterráneos.

Una investigación realizada por la Universidad de Valencia demostró que en más de 18 comunidades de Valencia los niveles de nitratos en las aguas estaban por encima de los 150 mg/l, con riesgos para la salud de los infantes. La principal vía de entrada de los nitratos en el cuerpo, es la vía oral. Para una persona que pese 70 kg, la ingesta diaria admisible de nitratos y nitritos no debería ser superior a 259 mg/día y 4,9 mg/día, respectivamente. De cara a prevenir toxicidad, especialmente en niños menores de cuatro meses, la OMS ha establecido el límite de nitratos/nitritos en 50 mg/L para nitratos y 0.5 mg/L para nitritos. La principal patología que causan los nitratos es la metahemoglobinemia o síndrome del niño azul, que provoca dificultad respiratoria, taquicardia, náuseas, vómitos y en casos graves convulsiones y coma. Aunque los lactantes menores de cuatro meses son el principal grupo de riesgo, existen otros grupos que pueden resultar afectados: embarazadas, pacientes en tratamientos con medicamentos para el estómago, personas con déficits enzimáticos hereditarios y personas con hemoglobinopatías.

Además, la ingesta excesiva de nitratos en personas adultas transforma los nitratos en nitritos y, éstos en nitrosaminas y nitrosamidas, que son sustancias con efecto cancerígeno. También se ha encontrado relación con malformaciones congénitas tales como fisura palatina, labio leporino y malformaciones de los brazos.

GASES VOLÁTILES Y OLORES

Los olores generados por los purines de los cerdos pueden ser diseminados por el viento hasta los núcleos de población cercanos, convirtiéndose en una grave amenaza al conjunto de actividades económicas y sociales de los mismos. En las comunidades rurales, las granjas de mayor tamaño han reemplazado a las granjas más pequeñas, experimentando los residentes y los productores pequeños una reducción en sus ingresos.

Numerosos estudios han mostrado los efectos adversos del metano, el óxido de nitrógeno, el amoníaco, el sulfuro de hidrogeno y los olores en la salud física y mental, tanto de los trabajadores de las granjas, como de los habitantes de la zona.

Estos efectos nocivos son mayores cuanto mayor es la extensión y el tamaño de las granjas. De hecho, las comunidades rurales localizadas a menos de dos kilómetros de instalaciones porcinas podrían estar expuestas a niveles de amoniaco hasta 40 veces mayores que las concentraciones promedio en el ambiente. Algunos de los síntomas más comúnmente referidos por los afectados son irritación de ojos, nariz y garganta, dolor de cabeza, náuseas, diarrea, tos, opresión en el pecho, palpitaciones, falta de aliento, estrés y somnolencia. De ahí posiblemente deriven el mayor número de enfermedades mentales (depresión, ansiedad…) que acontecen entre los residentes de zonas cercanas a estas instalaciones. Además, las personas que sufren de asma o alergias suelen sufrir exacerbaciones de sus problemas de salud en estas condiciones.

CONCLUSIONES

Debido a la relación de problemas referidos previamente que se derivan del funcionamiento de las macrogranjas porcinas, somos muchas las personas que nos manifestamos contrarias a la iniciativa de construcción de este tipo de explotaciones.

Los beneficios que puedan conllevar en modo alguno superan los perjuicios que suponen. La contaminación del agua causada por la filtración de purines altera el equilibrio del ecosistema acuático, favorece la resistencia a los antibióticos y puede ser vector de transmisión de varias enfermedades. Los agentes contaminantes del agua contaminan primero el suelo. Los vertidos inadecuados de purines y otros residuos resultan tóxicos para los cultivos. La acumulación de potasio, derivada del riego y drenaje incorrectos, provoca la salinización del suelo. El fósforo orgánico de los purines, pasa a su forma inorgánica tras un tiempo en el suelo y provoca la saturación de fósforo en el suelo. El aire puede verse contaminado por las emanaciones producidas en las granjas. La liberación a la atmósfera de dióxido de carbono y metano, procedentes de la degradación de la materia orgánica del estiércol y del purín, contribuyen al calentamiento de la tierra y a la destrucción de la capa de ozono. Además, se pueden producir malos olores causados por gases tóxicos como el sulfhídrico y el amoníaco, con el consecuente impacto sobre el paisaje y la comunidad de vecinos. La atmósfera sería irrespirable durante casi todo el año en un radio de varios kilómetros en torno a las explotaciones, las balsas de decantación y las parcelas sujetas a abonado de purines. Este hecho, junto a la existencia de moscas y demás fauna oportunista, erosionarían gravemente el potencial turístico de los municipios colindantes. Hasta ahora se ha prestado poca atención a cómo el uso de antibióticos en las granjas contribuye al problema general de la resistencia a los antibióticos. La Medicina Veterinaria cada vez concede mayor importancia al uso restringido de antibióticos en animales criados para consumo humano. Si suministramos antibióticos de forma indiscriminada a los animales destinados al consumo humano, estos animales desarrollaran cepas comensales resistentes a los antibióticos, que posteriormente podrían pasar al ser humano a través de los diferentes productos alimentarios.-

10 de Marzo de 2017

Ver bibliografía en link original: https://www.clm21.es/adjuntos/5821/Riesgos_para_la_Salud_Publica_relacionados_con_la_instalacion_de_macrogranjas_porcinas,_Dra._Angela_Prado_Mira.pdf

 

 

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Una respuesta a Macrogranjas porcinas y su amenaza a la salud y al ambiente

  1. luis primo dice:

    No puedo acceder desde aquí a la bibliografía original de la Dra. Prado

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